La colada y el mantenimiento diario de la casa es tarea habitual, más o menos pesada o gratificante, a disfrutar más o menos cuanto más seas capaz de concentrarte, pero acumular es inevitable: tanto ropa que no usamos como objetos. El desorden parece generarse solo, a pesar de nuestra voluntad de vivir en una casa organizada y agradable.
La llegada de la Primavera es un momento especialmente propicio para renovar y refrescar nuestra vivienda. Hacer inventario de ropa, desechar –siempre reciclando– la que no usemos, retirar mantas, alfombras y demás enseres de invierno y, por qué no, redecorar un poco SIEMPRE va a influir positivamente en nuestro humor y, claro, nos facilita la vida. Si tienes niños, es una oportunidad para enseñarles cómo se ordena y la alegría final de ver su cuarto, juguetes, etc. ordenados y útiles, al alcance de la mano.
Una de las técnicas para el bienestar en la vivienda más completa y antigua, el Feng Shui, apunta a que todo cúmulo de cosas olvidadas, desordenadas o –por el motivo que sea– incómodas, genera tensión y malestar psíquico y emocional ¿Queremos que nuestra casa sea un sitio cómodo, inspirador y acogedor?

Os proponemos una lista de cosas para conseguirlo, en esta Primavera:

1 No te agobies, organízate, disfruta haciéndolo y hazlo a tu ritmo (esta sugerencia sirve para toda actividad que quieras disfrutar ¿no crees? :o) Hacer un inventario de utensilios necesarios y organizar qué y cuándo vas a dedicarte a las tareas, es imprescindible y te lo facilitará. Una vez iniciada cada tarea, concentrarte en cada pequeña cosa y ponerle gratitud ayuda a disfrutarla. Algo de Mindfulnesss, antes de empezar y durante te puede ayudar MUCHO.

2 Ventilar es sanar, y no solo cuando charlas con personas de confianza: Renovar el aire a conciencia en habitaciones y armarios es un buen principio. 

3 Renovarse es vivir: Ordenar y eliminar lo que no usas. Aunque nos apegamos a esa prenda que tantos recuerdos nos trae o a aquel cenicero que hace años que usó aquella persona, deshacernos de lo que hace tiempo no usamos es algo que rápido comprobamos como liberador. La energía fluye mejor sin esos apegos y trastos, en nosotros y en nuestra casa.

4 ¿Natural o desnaturalizado?: Al elegir productos de limpieza, apuesta primero por los naturales. Jabón neutro (existen muchas opciones hoy, si no en el supermercado, sí en tiendas más o menos artesanales o artesanos que los fabrican), limón, vinagre, bicarbonato y sal son imprescindibles para no contaminar los rincones donde más tocas, respiras y te mueves. Si tienes niños, con más prioridad aún.

5 Los ojos de la casa, el alma del hogar: Limpiar ventanas, puertas y paredes y aspirar techos. Una mezcla de agua y jabón neutro ayuda a tus puertas a dejar el invierno atrás. Si tienes paredes pintadas con pintura lavable, un lavado de abajo arriba con jabón natural y agua las hará lucir de nuevo. Para techos y esquinas, un trapo húmedo con vinagre de manzana y agua completa el trabajo del aspirador. Un algodón mojado en alcohol puede quitar las marcas de enchufes e interruptores. Vinagre y agua en un pulverizador y un paño suave y limpio son los mejores aliados para dejar transparentes los cristales de las ventanas y sus marcos. Para las bombillas y lámparas de cristal también funciona. Si las manchas se resisten, con un poco de bicarbonato y agua pueden salir. Y como último recurso, el amoniaco bien diluido. El plumero, usado entretanto, te permite unos ratos de glamour productivo ;o)

6 Amigos íntimos: Sofás y cabeceros para el verano. Los sofás también merecen una limpieza a fondo: retirar todos los cojines hasta dejar el armazón a la vista para poder aspirar y aplicar espuma seca o polvos de talco para las manchas, antes de lavar sus fundas deja tus sofás dispuestos para nuevos asaltos :o) Estructura y cabeceros, a punto tras la invasión del paño limpiapolvo y una aspiración profunda. Las monedas y recuerdos que te vayas encontrando en sus recovecos son el premio inesperado, el incentivo añadido. Trabajo de detective...

7 Las camas, territorio sin ley. Es el mejor momento para desmontar la cama y aspirar a conciencia para evitar ácaros y lavar edredones nórdicos revisando si tienen manchas. Si las tienen, conviene retirar el relleno, aislar la tela con una goma elástica y aplicar algún producto para limpiarlas a mano antes de meterlos en la lavadora. Después secarlos bien –tras de la secadora déjalos aireando al sol unas horas– y, quitándoles el aire para que abulten menos, guardarlos enrollados en bolsa de tela para que transpiren. Los almohadones y almohadas también, con programas en frío y corto si son de plumón y más caliente si son sintéticos. Sin centrifugar, a ser posible. Cambiar fundas de colchón por las de verano y vestir la cama con sábanas y colchas ligeras, ropa de cama alegre y luminosa lleva frescura de primavera a tu renovado –como la primavera manda– dormitorio.

8 Armarios, castillos inexpugnables o puertas luminosas. Cambiar la ropa de temporada permite desechar, como hemos sugerido, y también limpiar a fondo los armarios. Un paño húmedo con jabón neutro para lavar, otro para aclarar y un buen rato abiertos para secar. Después, colocar unos saquitos de tela con lavanda en sitios estratégicos pueden perfumar y abrir a la Primavera tus armarios ahuyentando, a la vez, a los insectos.

9 Hasta la cocina y más allá. ¿Quizás es un buen momento para, ya puestos, darle duro a la cocina? Vamos allá: Aquí quizás no sean suficientes los productos naturales, aunque ayudan en caso específicos, y nuestros aliados sean más los quitagrasas fosforescentes con nombres impronunciables y la lejía. Sacando cacharrería también podemos encontrar aquellos útiles que no usamos desde que la tía abuela Margarita nos los regaló o aquel que era muy chic en la tienda pero no usamos en nuestro estilo cocina personal. Como con la ropa, desechar es abrir posibilidades y hacer sitio a nuevas cosas. Los medicamentos acumulados también necesitan revisión ¿están caducados? A la farmacia con ellos. Armarios, frigorífico, encimeras, chimenea, horno, lavavajillas, son nuestros aliados y los necesitamos en forma y limpios. Nos lo agradecerán con su brillo pero sobre todo, con su funcionalidad.
Poner en orden paños, delantales y manoplas y someterlos al mismo escrutinio ¿Los uso? ¿Se me ha olvidado que tenía este paño tan mono? ¿Recolocación o a reciclaje?. Los que nos quedamos ¿Ocupan una lavadora? Quizás es buena idea dedicarles un lavado primaveral a todos, ya que estamos. 
El cuarto de baño cabe también en este punto, con sus particularidades propias ¿no os parece?

10 Reencontrar tu casa. ¿Cambiamos las cortinas por unas más ligeras y alegres? ¿Damos cera al suelo? ¿Y a los muebles que la necesitan? ¿Quizás es el momento de cambiar de sitio alguno o dejar más espacio llevándolo al mercadillo? ¿Y si traemos unas plantas y flores nuevas que salpiquen de color nuestro salón, nuestro pasillo, nuestro baño...? ¿Qué tal un aloe? ¿Y aquellos adornos que solo acumulan polvo y ya no me gustan? ¿Y aquel otro que tengo arrinconado y merece más? ¿Y si pintamos las sillas del comedor? ¿Una de cada color o algo más armónico? ¿Y si llevamos también al mercadillo los juguetes que los niños ya no usan? ¿Ponemos con ellos un puesto y nos divertimos vendiendo o cambiándolos por otras cosas? 

¿Se nos olvida algo? Seguro, y también es probable que, en alguna parte del proceso de "primaverización", lo encontremos.
Feliz reencuentro y unos buenos refrescos.

The Laundry Ourense

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